
Pronto volveremos a celebrar el 8 de mayo, día en que conmemoramos el momento en que nuestro Fundador, José De Piro, decidió cambiar el rumbo de su vida y abrazar el sacerdocio. No fue una decisión que tomó a la ligera, sino el fruto de un auténtico proceso de discernimiento, durante el cual abrió su corazón para escuchar atentamente la voluntad de Dios.
El discernimiento es un elemento esencial de una vida cristiana madura. El deseo más profundo de todo creyente católico es conocer la voluntad de Dios y cumplirla de todo corazón. Es la única respuesta auténtica al amor de Dios, como el Señor enseña claramente: “No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”. Al mismo tiempo, el creyente sabe que hacer la voluntad de Dios es también el mayor regalo que uno puede hacerse a sí mismo, ya que Su voluntad siempre está orientada hacia nuestro bien verdadero y duradero.
El discernimiento no se refiere únicamente a las grandes decisiones tomadas en encrucijadas decisivas, como la que celebramos el 8 de mayo. Quizás, lo más importante es que implica una atención diaria a nuestra vida interior: tamizar cuidadosamente nuestros pensamientos y preguntarnos de dónde vienen y hacia dónde nos llevan. Solo a través de este compromiso constante y humilde de buscar la voluntad de Dios, podemos estar seguros de tomar decisiones acertadas cuando surjan opciones significativas.
Es ingenuo suponer que nuestros pensamientos son siempre simplemente “nuestros”, ignorando la posibilidad de que puedan estar influenciados por fuerzas ajenas a nosotros mismos. Incluso cuando reconocemos que tanto Dios como el Maligno pueden actuar sobre nuestra vida interior, debemos recordar que este último es especialmente hábil para disfrazar su presencia. Sin vigilancia, podemos ser engañados y desviados fácilmente.
Por esta razón, cada uno de nosotros debe tomarse en serio la necesidad de crecer en el arte del discernimiento, del cual Ignacio de Loyola es un maestro reconocido. Nuestro Fundador siguió su sabiduría cuando elaboró su lista de pros y contras respecto a la llamada al sacerdocio. Nosotros también podemos beneficiarnos enormemente al familiarizarnos con las Reglas para el Discernimiento de San Ignacio, que son profundamente espirituales y, a la vez, sumamente prácticas.
Para ayudar a marcar esta celebración, y en continuidad con mi mensaje anterior, me gustaría proponerles un video que ofrece una introducción a esta enseñanza invaluable. Comparto tanto una versión en inglés como en español para su comodidad.
El video en español es del Padre Ignacio Amorós Rodríguez-Fraile, sacerdote y director de contenido del canal de YouTube Se Buscan Rebeldes. Este ofrece un marco práctico —sentir, conocer y actuar— para ayudar a las personas a reconocer los movimientos en su vida diaria y elegir el camino que se alinea con su crecimiento espiritual y bienestar.
Comprometámonos a crecer en nuestra capacidad de discernir la voluntad de Dios, para que podamos imitar a nuestro Fundador, quien escribió a su madre:
“Solo hay un buen deseo que acepto con todo mi corazón: que sea capaz de reconocer la voluntad de Dios y seguirla fielmente. Esto me basta”.